Este nuevo dron ha sido desarrollado teniendo en cuenta las numerosas pruebas realizadas por su predecesor, el dron de bomberos de 2018. En concreto, el dron es una valiosa herramienta de apoyo en caso de incendio.

El hexacóptero de 6 motores, 3 m de envergadura, capaz de transportar 30 l de producto (agua + aditivo), equipado con un controlador de vuelo, podrá realizar vuelos automáticos de precisión gracias a un radar de ultrasonidos que permitirá seguir lo más cerca posible las pendientes del terreno. Está equipada con dos depósitos de agua de gran capacidad y puede alimentarse independientemente de una fuente de agua. El dron bombardero será útil en el caso de incendios en zonas de difícil acceso, pero también en el caso de seguimiento de la recuperación de incendios.

Además, el controlador de vuelo tiene redundancia con sensores dobles de barómetro y brújula. Si uno de los sensores falla, el sistema cambiará automáticamente al otro para garantizar un vuelo seguro y fiable. Los depósitos de transporte y liberación, motorizados y giratorios en 180°, permiten un llenado automático cuando el dron aterriza en una reserva de agua mediante 4 flotadores, situados ventajosamente sobre los depósitos. La forma específica de los depósitos permite mantener el volumen de agua cuando el dron se inclina unos grados durante su vuelo.

Por último, está equipado con una cámara dúo, que permite el pilotaje y la detección térmica en la zona de intervención, recogiendo la información en una única pantalla de control.